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AGP no duerme bien

Alan García no duerme tranquilo. Le acosan varias pesadillas que irán creciendo con el inicio de la campaña electoral. Videos del caos que vivió el país entre 1985 y 1990. Por ejemplo precios de la gasolina y de los productos de primera necesidad entre un día y otro. Fantasmas del Frontón y de Lurigancho que volverán de todos modos. La cara de Agustín Mantilla rogándole que confiese de una vez porque ya no aguanta más. El inimitable rostro de su último ministro de Economía, el inefable Vásquez que fugó al día siguiente que se acabó el gobierno. Y el de Alva Castro renunciando a los dos años de haber ejercido como ministro de Economía. Ni un día más le dijo, entonces. Y será también inevitable que aparezcan los generales de la policía comprometidos con su gobierno y El Padrino al que la DEA le tuvo que volar la cocina porque AGP no quería tocarlos de puro pusilánime. En fin, y todo por una segunda vuelta que de todos modos la va aperder, si llega a ella, sea quien sea el candidato con quien compita y sea cual fuere su alíado para entonces. El cree que coquetar hoy con todos, con quien sea, desde Fujimori hasta Kuckzinski, le atraerá los votos que requiere, sin percatarse que la población lo último que quiere es ver políticos sin principios, sin línea ética, sin propósito de enmienda, pletóricos de colesterol y de cinismo.

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Ya viene el japonés

A los fanáticos del japonés sicópata. Diviertanse pensando en su llegada a Lima para el próximo diciembre, en víspera de navidad. Lo imaginan bajando de un avión cargado de regalos para sus vergonzoso incondicionales? Qué le traerá a Martha Chávez?: una yucaza por haberse insinuado como candidata preisdencial en su ausencia. Y para Delgado Aparicio?: la salsa de los descerebrados. El que no se pierde un perrito faldero es el publicista Raffo, aunque sea sólo de peluche japonés.
Para los de a pie, naturalmente, los obsequisos serían mucho más impersonales: algo así como regar costales de camote por las calles, bolsas con medicinas chinas de Joy Way, billetes de tres dólares y además falsos, boletos de ida sin regreso a Japón, pero en ómnibus, fotos de Keiko Sofía en tamaño natural y de su hijito Kenyi con cámara fotográfica porno y un condón en la cabeza.

Bienvenido Telesur, con reservas

Telesur inició sus transmisiones desde Caracas hacia por lo menos cinco países de América Latina y en Lima no se han leído comentarios periodísticos ni escuchado información radial o televisada. Resulta por lo menos insólito que el suceso sea silenciado en los medios, tan necesitados como están de contenidos nuevos.
Podría ser que Telesur termine como un canal propagandístico de Hugo Chávez, pero el periodismo no puede actuar sobre la base de prejuicios o suposiciones. Lo que sí es absolutamente real es que la información que consumimos en torno a sucesos importantes en el mundo está censurada, recortada, tamizada, manipulada o sencillamente silenciada por la CNN o CBS. Los propios norteamericanos comunes y corrientes hoy no se enteran de lo que ocurre con sus soldados en Irak. La tristemente célebre "ley patriota" les impide ver escenas con la llegada de ataudes procedentes de Bagdad a sus aeropuertos. Ni tienen idea de los motivos reales por los que Busch emprendió esa invasión, que no es una guerra. Son muy pocos los que saben que el arsenal nuclear de Sadam Hussein nunca existió, aunque fue un buen pretexto para bombardearlo, perseguirlo, detenerlo, encarcelarlo y humillarlo. Sí, sabemos que no es un santo, pero quién le dio patente a Busch para convertirse en el policía del planeta?. No existen acaso las Naciones Unidas?, no hay tribunales internacionales?. Las leyes que regulan las relaciones entre estados han sido abolidas en el derecho internacional?.
Bienvenido Telesur, por ahora, ya veremos qué ocurre en el futuro.

Para Litta la desubicada

Lamento la tardanza en comentar tu opinión sobre el artículo de Fujimori. Pero nunca es tarde. ¿Resentimiento?, para nada; indignación y sentimiento de culpa, sí, porque fui uno de los millones que voté por Fujimori para impedir el schok con el que nos amenazó Vargas Llosa.

¿No me fue favorable?, efectivamente, como a muchísimos peruanos a quienes engañó. Pero soy periodista y en esos años trabajé en La República, en El Mundo, Canal 13 y radio 1160, de modo que trabajo no me faltó. Te equivocas cuando juzgas el pensamiento de la gente en relación con si tuvo o no beneficios con los gobiernos, tal vez ese sea tu modo de actuar, no el mío.
Yendo al tema, eso de que acabó con el terrorismo es un cuento demasíado usado y desacreditado. Fue la población organizada en el campo y la Dircote, de Ketín Vidal, quienes le pusideron fin a esa lacra. Fujimori demoró esa solución por apoyarse en su socio Montesinos y en los generales corruptos que le sostenían. ¿Arregló con Ecuador?. Así cualquiera "arregla" problemas fronterizos. Después de llevar a la derrota al Ejército en el Cenepa y de empezar a perder el respaldo de los garantes (hay mucha información al respecto), firmó a toda costa esa solución de perdedores entregando una parte de territorio.
¿Arreglo del desastre conómico?. Para comenzar a reparar el desastre aprista con el programa de Vargas Llosa, mejor lo hubiéramos elegido al novelista, El maldito japonés mintió a todo el electorado y nos metió un schok que cambió una hecatombe por otra, regalando en cambio el país a los acreedores. Siempre pensé que Fujimori era muy débil con los fuertes y muy fuerte con los débiles. Lo escribí y lo dije en público cuántas veces fue necesario.
¿Se repagó la deuda?. Claro, de forma tal que lo que debía el Perú por el oleoducto norperuano, por ejemplo, pasó de 70 millones de dólares a un monto cercano a los 800 millones. Así cualquiera "arregla" con los acreedores. La política no es "maquiavélica", como dices, evidentemente por desconocimiento de las normas éticas y políticas de Machiavelo, que son un catecismo de reflexiones astutas pero sensatas sobre esta actividad, que nada tiene que ver con huir ni asilarse en el extranjero, propio de cobardes y delincuentes como AF, su embajador y demás allegados. ¿O porque crees que el tío Víctor Aritomi también decidió quedarse en la tierra de sus ancestros?.
En Chile no está pasando nada fuera de lo común y en la Argentina actual están mucho mejor que en la de Menem. Aunque sospecho que tú prefieres al patilludo ladrón, otra verguenza de América Latina. Y si no me crees lee al escritor y periodista de ese país, Tomás Eloy Martínez. Bueno, basta por ahora. Adiós.

Fujimori, del bacalao a la fuga, su vida es una mentira permanente

Cómo hacer del engaño un método rentable
Desde su bien protegido refugio de Tokio, Alberto Fujimori echó a correr el rumor de que regresará al Perú a fines de año, naturalmente con el fin de reintegrarse a la carrera política de la que un día desertó mediante fax y sin previo aviso.
Quienes recordamos los rasgos principales del carácter de Alberto Fujimori, (intrigante, mentiroso y cobarde), estamos convencidos que el japonés no volverá a Lima mientras no tenga la absoluta seguridad de que no irá a la cárcel ni le ocurrirá nada a su integridad física y sicológica. Por tanto, su anunciado retorno es una mentira más de las que viene regando a su paso desde que participó en las elecciones de 1990.
Recuérdese la imaginaria "intoxicación" que sufrió durante la semana santa de ese año, cuando se le vencía el plazo para presentar al país su programa económico a través del periodismo. Justificó su incumplimiento y por tanto su inasistencia, con el pretexto de que pocas horas antes había comido bacalao en mal estado. Por ser entonces primerizo en mentirillas y guardar algo de la simpatia de candidato débil que proyectó durante la campaña electoral, el publico le perdonó la vida.
De allí en adelante perseveró en la manía del engaño. El 5 de abril del 92 sorprendió a la población con un golpe de estado en compañía de Montesinos, cuya ejecutoria de militar tramposo era imposible que desconociera Ya antes La República y Caretas habian divulgado la entrega de secretos militares cometida en su condición de capitán del Ejército y secretario del general Edgardo Mercado Jarrín, cuyo maletín saqueó para revisar sus documentos, fotocopiarlos y darle la información a la CIA, es decir a la embajada de Estados Unidos.
Su fase de cobarde la volvió a mostrar Fujimori en noviembre de ese mismo año, cuando se refugió en la embajada japonesa frente al conato de golpe que estuvieron a punto de darle un grupo de oficiales encabezados por el general Jaime Salinas Sedó. No intentó trazar una estrategia política o esbozar siquiera una defensa del Palacio de Gobierno. Sencillamente huyo y se cobijó en la embajada de sus ancestros.
Su trayectoria habría de continuar de la mano con su socio el impresentable capitán ya convertido en abogado de narcos y jefe real del SIN, mintiendo, fingiendo, prevaricando, estafando, abusando, robando, matando, volviendo a mentir, insistiendo en el engaño como doctrina (decide primero informa después, le recomendaría a Carlos Bologna cuando éste se estrenaba en el ministerio de Economía) y así hasta la huída final a Tokio que todos recordamos.
Ese adefesio de presidente se rodeó de ineptos y mediocres como él para saquear al país, con el pretexto del fracaso de los "políticos profesionales". Y en cuanto a ese 20 por ciento de peruanos que declaran su intención de voto para él, proceden de esa mazamorra a la que alimentó con regalos desde el poder, acostumbrándolos a vivir de la teta del Estado sin trabajar, o trabajando como telón de fondo en esas indignas manifestaciones en las que lanzaba paquetes de comida envueltos en su fotografia.
¿Creen ustedes que Fujimori va a regresar al Perú? Lo que quiere es mantener sus bonos como político, para negociar cupos en el Congreso, tal vez otras prebendas y al final, naturalmente, que lo limpien de todo cargo y le obsequien una amnístía con la que debe soñar en sus solitarias noches japonesas.
Hasta la próxima

Billetes falsos en papel auténtico no son falsos

Derivaciones de supremo fallo

Con sistemática y esmerada frecuencia los jueces supremos del país nos confirman que la corrupción es su divisa y que lo que piensen los peruanos al respecto les importa un rábano. El reciente fallo que archivó el expediente por falsificación de firmas cometida por el partido de Fujimori, confirma la identificación de su conducta con la de los jueces que manejaba Montesinos.

Hablamos de personas de carne y hueso. Javier Villa Stein, Héctor Ponce y Víctor Prado Saldarriaga, todos de la segunda Sala Penal de la Corte Suprema, decidieron que la falsificación de firmas de supuestos adherentes cometida por el partido del prófugo, con participación del notario también prófugo, Oscar Medelius, no es delito porque se hizo en planillones auténticos de la ONPE y no causó daño a nadie, puesto que Perú 2000 se retiró de las elecciones.

Con semejante fallo los falsificadores de billetes ya tienen una clara orientación para sus próximas fechorías. Conseguir papel original, igaul al que se destina en Estados Unidos para imprimir dólares, o más modestamente, el que emplea la Casa de la Moneda en el Perú para los nuevos soles. Si es papel del bueno no hay delito. Y si el lucro se convierte en una sana inversión, que no afecta a nadie sino más bien genera empleos, pues no hay crimen. Es lo que se deduce de semejante fallo.

Las consecuencias de tamaña sentencia ya han sido advertidas. Aquí sólo queremos subrayarlas. La primera intención, a todas luces va dirigida a favorecer la impunidad en el caso de Perú Posible y Alejandro Toledo, quien cuando deje la presidencia estará expuesto a procesos de los que hoy lo curan en salud. Háblale a Pedro para que esuche Juan, tal el propósito de Villa Stein y compañía. Y de paso sálvenle también el pellejo a Rafael Rey, comprometido en lo mismo con las firmas de Renovación-CODE.
Esto para comenzar.

Seguiremos los pasos de la tremenda corte suprema.

JUSTICIA VIVA

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Las papas calientes del gobierno

Las papas calientes del gobierno

El caos reinante en por lo menos diez departamentos del país es la cosecha sembrada por el gobierno de Alejandro Toledo, cuando meses atrás admitió una exigencia de campesinos de Huancavelica para que les compren sus excedentes de papa. Entonces, como ahora, el gobierno confirmó su absoluto desconocimiento de los problemas que le salen al paso cada día, que pretende resolver con promesas que porsupuesto incumple cuando se le vencen los plazos.

Y es que Toledo y sus ministros siguen entrampados entre la ideología absolutamente liberal del fujimorismo modelo Carlos Boloña, y el controlismo obsoleto de los tiempos de Alan García. Miles de agricultores peruanos han sido acostumbrados a que papa gobierno les resuelva siempre sus problemas, de modo que si tienen exceso de producción el Estado compra, si faltan semillas el banco del gobierno debe dar crédito fácil para comprarlas y si mañana no pueden pagar pues entonces exigen condonación de sus deudas.

Este es un modelo que ha imperado en el país desde los tiempos de Manuel Odría, el general que gobernó en medio de la abundancia que produjo la guerra de Corea, cuando vendíamos minerales igual que ahora, sólo que a precios excepcionales. Hoy eso no existe pero las costumbres han quedado y ningín gobierno ha hecho nada para educar a la población, menos a los campesinos.

"El Estado no puede comprar la papa porque volveríamos a los tiempos de ECASA", ha advertido el ministro del agro, Carlos Manrique, olvidando que cuando el proteccionismo estatal existía no había paros agrarios porque tampoco había importaciones alimenticias con aranceles bajos ni TLC que amenace a nadie.

Es cierto, el Estado no debe comprar excedentes, pero también es verdad que la primera obligación de todo gobernante es gobernar, algo que no ha hecho el régimen de Alejandro Toledo en los cuatro años que lo soportamos. Y gobernar en la agricultura es promocionar nuevos cultivos, fomentar exportaciones, negociar tratados de comercio que contemplen regulaciones existentes en todo el mundo (incluído el desarrollado), otorgar subsidios (subsidiar no es un crimen cuando las circunstancias lo aconsejan), facilitar créditos de cobranza plausible, facilitar asistencia técnica especialmente en los Andes, educar y un largo etecétera.
El miedo a ser acusdado de estatista es algo que persigue a Toledo. Y es que él mismo no ha hecho nada para derogar la absura constitución fujimorista, qur condena las prácticas proteccionistas vigentes en Edstado Unidos, Europa, Asia y en medio mundo, menos en los predios donde tambalean gobernantes asustadizos, carentes de doctrina y de preparación.

Ese miedo le impide acrecentar las facultades de Agrobanco, una iniciativa que tampoco ha tomado el Congreso de la República, más ocupado en perseguir fantasmas y crear escandeletes antes que expedir las leyes tanto tiempo postergadas.

Así las cosas, otra vez asistimos al lamentable espectáculo de un país caótico en el que viajeros y transportistas terrestres pagan culpas ajenas, al ver impedido su derecho al libre tránsito por los bloqueos de carreteras organizados por politiqueros tan irresponsables como los burócratas que calientan asientos en los ministerios.

fin.

General ladrón sale bien parado

General ladrón sale bien parado

El general retirado y encarcelado, Nicolás Hermoza Ríos, ex presidente del Comando Conjunto de la Fuerza Armada y comandante general del Ejército, recibió únicamente ocho (8) años de cárcel por haberle robado al país más de 21 millones de dólares que estaban destinados a la compra de armamento.

Por supuesto una vocal superior, la doctora Susana Castañeda Otsu, ha salido a defender el fallo asegurándonos que la sanción "se ajusta a las normas legales", una verdad a medias o una mentira en otras palabras, según como se vea el asunto.

Porque ocurre que los delitos que cometió Hermoza Ríos pudieron merecer por lo menos los 15 años de cárcel que pidió el Ministerio Público, sin considerar la traición a la patria que significó cometer semejantes felonías en tiempos de guerra y de graves tensiones para el Perú, como los que se vivieron frente a Ecuador a mediados de la década pasada, cuando nuestros soldados morían por falta de armamento y sobre todo por
ausencia de conducción, ambas carencias atribuibles a Hermoza Ríos.

De modo que la dichosa jueza Castañeda Otsu tiene miras muy cortas destinadas a justificar una sentencia que en realidad constituye todo un estímulo para que mañana aparezca otro Hermoza Ríos y se levante todo el billete del Ejército, pues con apenas ocho añitos en la cárcel saldrá luego a disfrutarlos. El mensaje implícito es que el que le roba al Ejército tiene penas leves, pero el que asalta un banco, digamos, puede sufrir penas de 20 años de encierro o tal vez más.

Pero allí no quedó el fallo. Resulta que fueron exonerados de responsabilidad los familiares del vergonzoso general, quien hicieron todo lo posible para encubrir las cuentas a su nombre que abrieron en bancos extranjeros con los millones de dólares robados al Ejército peruano. Además de entorpecer a su gusto las investigaciones policiales y de la fiscalía.

El saldo de esta benevolente sentencia es que desmoraliza aún más a la opinión pública, que no tiene otro remedio que confirmar que debemos cuidarnos de este poder judicial con minúsculas, que es capaz de perseguir con ensañamiento a un ladrón de gallinas, pero a un general que traicionó a sus soldados y a la nación que le dio los galones, casi le perdona el asalto a los caudales nacionales y a la buena fe de los ciudadanos.

¿Cuál habría sido el destino de este general, digamos en Estados Unidos de Norteamérica, durante la segunda guerra mundial o en tiempos de las guerras de Corea o de Vietnam? ¿Qué le habría ocurrido a un homólogo de Hermoza Ríos en la Francia invadida por los nazis en la década de los 40? ¿Un general inglés robándole a su ejército en plena invasión alemana es posible siquiera imaginarlo?. Y fíjense que hablamos de hipotéticos oficiales en países democráticos, donde funcionan las leyes y el estado de derecho. ¿Se imaginan a un general ladrón en el ejérfcito cubano de hoy? ¿O en el ejército de la China Popular de nuestros días?

Después se quejan de que salgan Humalas a las calles, o extremistas de otros signos, tan abominables como ese trio de la infamia formado por Fujimori, Montesinos y Hermosa, cobardes, sicópatas y ladrones.

fin.

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Políticos contagian a periodistas

Políticos contagian a periodistas

El periodismo como oficio destinado a informar, educar, fiscalizar y divertir, podría tener grandes coincidencias con la política, mientras esta actividad sirva más a la comunidad y menos a los políticos. Sabemos que en el Perú de estos tiempos no es así y me temo que tampoco en gran parte del planeta. De modo que hoy hablamos de actividades entrecruzadas y contradictorias. La profesión del periodista, entonces, es cada vez más incompatible y pugnaz frente a la del político profesional peruano.
Hubo tiempos en que periodistas y políticos demarcaron claramente sus terrenos. El largo período de la guerra fría fue uno de ellos. En esas épocas todo tenía una frontera definida. Aquí los periodistas, defensores del llamado mundo libre, allá los que se ponían a órdenes del partido revolucionario de la clase obrera, en el medio los independientes que no escaseaban y por allí los incautos.
Eran tiempos en las que la profesión era casi un auto de fe. Asociaciones de la “prensa libre pero responsable”, junto a federaciones que luchaban por la “justicia y la verdad”. Los bandos iban premunidos de doctrinas, códigos, proclamas y banderas, en los que se definían los papeles de cada uno con claridad y sin ambigüedades.
En esos años –por ejemplo- el diario El Comercio prohibía tajantemente a sus reporteros destacados en el Congreso de la República, recibir siquiera los vales de almuerzo que acostumbraba obsequiar la Oficialía Mayor. Hoy, como lo sabe todo el país informado, ese diario edita su sección negocios bajo la inspiración de funcionarios de un llamado Instituto Peruano de Economía, estrechamente vinculado a organismos como el Fondo Monetario y el Banco Mundial.
Hay que ver sus más recientes campañas, en las que -ausente un mínimo decoro- apuesta todas sus cartas informativas y desinformativas por la privatización del agua, como lo hizo hace poco a favor de una aerolínea chilena que se ha alzado con el mayor volumen de pasajeros y carga, tanto en el mercado local como en el internacional.
De modo que en el Perú de estos tiempos -y me temo que desde Alaska hasta el Mapocho- las fronteras entre periodistas y políticos se han vuelto tenues, se cruzan en ambos sentidos cualquier día y el público ni se entera. Hasta que se conozca un video, entonces se formará una comisión investigadora en el Congreso, que a su vez se encargará de convertir el problema en cortina de humo

El libre mercado
Es preciso recordar que las empresas periodísticas navegan en las aguas del libre mercado. Es decir, compiten cada día por un lector como por un aviso. Antaño circulaban periódicos liberales, conservadores y socialistas; revistas esforzadamente independientes; otras claramente atadas a presupuestos y partidos extranjeros y no existía esa pesadilla de colores que es la prensa chicha.
Eso significaba que cada cual buscaba el pan entre sus lectores, pero una parte importante de su presupuesto estaba, sino asegurado gracias a los accionistas, por lo menos financiado hasta fin de mes, sin las angustias del día a día. Hoy eso se acabó.
Estar en el mercado tiene su lado bueno, porque es muy exigente para las empresas, pero otro lado no tan estimulante para el ejercicio del periodismo y por tanto para muchos periodistas.
Aquí es donde encontramos explicación a las frecuentes proximidades entre periodistas y políticos. Esa antigua desconfianza mutua casi se ha desvanecido. Ha sido reemplazada por una relación más que cordial, deportiva, parecida a la que tienen los compadres y -¿por qué no?- los socios. Recordamos cómo fueron las últimas elecciones municipales, una pugna feroz en las que demoler al adversario y convertirlo en enemigo público fue la consigna, con habilidosos periodistas operando en los medios a la par que ciertos candidatos.
El espíritu y la práctica del fujimorismo no podían haber desaparecido como por encanto al día siguiente de la fuga del ex presidente. Fueron diez años de machacar
pragmatismo en la mente de la gente, prescindir de los discursos y las ideologías y suspender los escrúpulos hasta otro momento. Los políticos hicieron el juego y muchos periodistas lo aprendieron.
Un problema grave ha sido la masiva desilusión con el retorno a la democracia, por culpa de Alejandro Toledo. Mucha gente hoy no encuentra diferencia entre el prófugo Fujimori y el actual gobernante. Y no les falta razón. Aquí la responsabilidad es compartida entre oficialistas y opositores, al punto que la opinión pública envuelve a ambos en el mismo paquete. Allí están las encuestas de opinión, de las que no se salva el Ejecutivo, tampoco el Congreso, menos el Poder Judicial. Y apenas si la Iglesia consigue alguna aprobación, pero no la que quisieran sus jerarcas.

Cayeron los tirajes
¿Y los periódicos? Ellos están expuestos al escrutinio diario de sus lectores y a esa encuesta irrefutable que son las ventas. Hoy el periódico de mayor tiraje pone en la calle 20 o 30 por ciento menos de ventas que el récord de hace 15 o 20 años. En otras palabras, en el Perú del 2005 se lee menos que en el Perú de los años 80.
Claro, dirán que la televisión e Internet han restado lectores, pero no es un argumento muy sólido. Cuando la radio entró con fuerza en el universo informativo (años 40), pronosticaron que la prensa escrita se precipitaría. Eso no ocurrió. Contrariamente, los grandes diarios del mundo se multiplicaron y ganaron en credibilidad.
Tenemos pues que investigar y hacerlo en serio, no como esas comisiones del Congreso. El escepticismo de las multitudes ha llegado también a los periodistas y se está filtrando hasta los canales. Hoy un espacio político se jacta de tener 14 o 15 puntos de sintonía, pero sus propagandistas no dicen que siendo escaso es un registro de hora punta. No es pues un secreto, la desconfianza que inspiran los políticos profesionales ha contagiado a la prensa. Se busca un antivirus.

Fin.

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